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“liberándonos de los prejuicios”

ciguena

Cuando cambiamos nuestra percepción sobre cómo deben ser las cosas, y cómo deberían comportarse los demás, dejamos atrás los prejuicios y aprendemos a ser más flexibles.

Los estereotipos y los juicios de valor hacen que tengamos pensamientos rígidos que nos impiden abrirnos a vivir nuevas experiencias y a ponernos en el lugar de otras personas.

Yo aprendí a a no juzgar en el momento que pasé por una situación que jamás me imaginé que pasaría. La infertilidad me hizo replantearme la vida y ver las cosas de diferente manera.

Hubo un momento en el que pensaba “¿cómo puede afectar tanto a esa persona no poder tener hijos? Hay otras muchas cosas en la vida…” o “¿cómo puede sufrir por un aborto tan temprano? Ya lo volverá a intentar otra vez…”

Qué ignorancia la mía… la vida me hizo entender que nunca sabemos lo que hay detrás de la historia de una persona, y que no deberíamos juzgarla sin conocer los motivos por lo que se está comportando de cierto modo.

¿Te ha pasado alguna vez que has juzgado a alguien por comportase de cierta manera y posteriormente te has visto en la misma situación  actuando de la misma forma?

En ese preciso momento es cuando te das cuenta de lo desafortunado de tu crítica, ya que podrías haber tenido una visión más abierta, que te hubiera permitido entender mejor las cosas.

Muchas veces, tanto dentro como fuera de la consulta, me encuentro con personas que me dicen que les resultaría difícil querer a un hijo que no llevara sus genes. Se refieren tanto a los niños nacidos por donación de gametos, como a los niños adoptados.

Yo nunca he compartido esa visión, aunque respeto que haya gente que la tenga. Desconozco los motivos que les llevan a pensar y sentir así.

Lo que siempre les comento es que una pareja que quiere con todas sus fuerzas tener un hijo biológico y no puede, tiene tanto amor para dar, que les resulta indiferente si ese niño lleva o no sus genes, porque están deseando abrazarlo para darle el cariño infinito que llevan dentro, porque por fin pueden hacer realidad su sueño de formar una familia que de otro modo no podrían tener y porque podrán compartir con él todas las experiencias de vida entre padres e hijos.

En otras ocasiones me hablan del vínculo que se crea en el seno materno, y de lo importante que es para ellas llevar a su hijo dentro. Las madres que por ciertas circunstancias no han podido llevar a sus hijos en su vientre, no significa que les quieran menos, ni que el vínculo sea menor; porque lo realmente importante es que una vez hayan nacido esos niños perciban de sus padres cariño, amor, respeto, protección y que tengan todos los cuidados necesarios para un correcto desarrollo personal.

Me pregunto si en el caso de que falleciera una mujer en el parto de su hijo, ese niño no tendría el mismo vínculo con su padre, abuela, tía, o cualquier persona que se quedara a su cargo…  El debate está abierto.

Liberémonos de los juicios de valor, más aún cuando NO hemos pasado por ciertas situaciones, como puede ser la incapacidad de tener hijos de manera natural, porque se desconoce el sufrimiento que esta condición puede desencadenar en la vida de una persona y los límites hasta los cuales puede llegar.

Si crees que este post puede ayudar a otras personas, puedes compartirlo en las redes sociales.

Gracias por compartir.

Olivia de Prado

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