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¿lo cuento en mi trabajo?

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El post de esta semana está escrito en respuesta a una petición de una de las seguidoras del blog, que me comentaba cómo hacer en el trabajo cuando tienes pensado someterte a un tratamiento de Reproducción Asistida.

¿Cuál ha sido tu decisión? ¿Lo has contado en tu trabajo?

Lo de contarlo o no, es una decisión muy personal. Lo que sí te recomiendo es que, si lo quieres compartir, antes de hacerlo pienses bien las consecuencias que ello implicaría.

Algunas empresas temen las ausencias laborales que el propio tratamiento conlleva. Desafortunadamente el mundo empresarial aún no está concienciado ni preparado para hacer frente a una situación así.

Una de las mujeres con las que he trabajado en terapia, fue despedida en su empresa; he de decir que se trataba de una pequeña empresa; porque su jefe “no podía permitirse el lujo de tener a una persona contratada que estuviera tantas horas en el médico”. Esas fueron las palabras con las que la despidió.

A Dios gracias, no todos los empresarios piensan de igual forma.

El hecho de que lo cuentes en el trabajo, no creo que repercuta tanto en el qué dirán o pensarán sobre ti, como en lo que la nueva situación puede desencadenar. Con ello quiero decir que, si tomas la decisión de compartir con tu entorno laboral que vas a comenzar un proceso de Reproducción Asistida, no se van a echar las manos a la cabeza, ni van a pensar nada raro a cerca de ti; es más el sentimiento que tenemos nosotras de lo que los demás pensarán, que lo que realmente piensan; sino que pueden preocuparse por la repercusión que conlleva pasar por un proceso de estas características: ausencias, bajas médicas, estados de ánimo…etc. y pueden alarmarse por si será posible compaginar el tratamiento médico con la jornada laboral. Esto último estoy segura que lo piensan siempre desde el desconocimiento.

Es cierto que, durante 2 semanas al mes aproximadamente, pasamos bastantes horas entre analíticas y consultas, pero si no quieres coger la baja; porque tu estado emocional te permite continuar trabajando; puedes seguir haciéndolo a la vez que acudes a las revisiones, encajando horarios y haciendo juegos malabares… ¿qué te voy a contar que no sepas? Es duro sí, es complicado sí, pero se puede sobrellevar durante un tiempo.

La mayoría de mis pacientes me comentan que piden permiso en el trabajo para acudir a las citas médicas, y que nunca les han puesto ninguna pega, pero generalmente su decisión ha sido no contar el motivo por el que faltan.

En el lado contrario está una de las seguidoras del blog que me decía que ella iba al médico por la tarde-noche y a las analíticas de sangre a las 6,30 de la mañana, antes de que empezara su jornada laboral, con el fin de no levantar sospechas.

Hagas lo que hagas, si lo cuentas, como si no lo cuentas, estás en tu pleno derecho. Es tuya la decisión. Tú eres libre de hacer públicas tus intimidades o guardártelas sólo para ti.

Lo que si te sugiero es que, en caso de que decidas no contarlo en el trabajo, te busques un compañero o compañera aliada para que pueda echarte una mano en los momentos que lo necesites. Siempre surge alguna ocasión en la que es necesario tirar de apoyos.

Si crees que este post puede ayudar a otras personas, puedes compartirlo en las redes sociales.

Gracias por compartir.

Olivia de Prado

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