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El sexo en TRA

SEXO

 

La sexualidad es un aspecto fundamental en nuestras vidas, y no solo me refiero a el acto de tener sexo, sólo o con pareja, sino en la relación que uno mismo tiene con su condición de mujer o de hombre y con su propio cuerpo.

Las parejas que se encuentran con dificultades a la hora de procrear y que, tras varios meses en casa, no consiguen el embarazo deseado, terminan por percibir el sexo como algo meramente funcional.

Pierde todo el componente de placer y agrado que producían los encuentros, cuando no se estaba buscando un hijo, o incluso cuando aún no habían transcurrido muchos meses desde el inicio de esa búsqueda.

¿Qué ocurre entonces? ¿por qué se producen estos cambios?

Por un lado, está el aspecto biológico que nos dice “esto no está funcionando”, y por tanto lo que no funciona instintivamente y animalmente se deshecha. (como la teoría de la evolución).

Por otro lado, está el componente emocional. Se dan cambios a nivel psíquico. En este punto es importante hacer referencia a dos formas habituales y completamente diferentes de percibir la situación, la de los hombres y la de las mujeres. 

Si eres mujer, conoces esa sensación de estar en consonancia con las emociones y la cabeza para sentir deseo sexual, porque si esta conexión no existe, la libido se esfuma y no hay quien la encuentre. En estas ocasiones en las que los fracasos se suceden, te encontrarás cansada, frustrada, abrumada, temerosa, impaciente, y tratando de entender qué te ha pasado, y por qué no deseas lo mismo que antes. Puede que te sientas emocionalmente inestable y vivas en una especie de montaña rusa, con tantas subidas y bajadas que ni tú misma te entiendes.

Si, además, has iniciado ya los TRA (Tratamientos de Reproducción Asistida) y te sientes como las maracas de Machín por la carga hormonal que llevas encima, sumado a la cantidad de exploraciones en tus partes bajas, pues entonces no es de extrañar que lo último que te apetezca es tener sexo, aun cuando esta oportunidad fuera la última antes de la extinción del hombre en la tierra.

Tu atención esta divida, por una parte, te gustaría divertirte con tu pareja como lo hacías antes y por otra, sientes cierta presión por parte de tu pareja para tener sexo, ya que ella es ajena a todo aquello que está ocurriendo en tu cuerpo.

Si “por obligación” tienes relaciones con tu pareja, para tratar de mantener un clima de cordialidad entre ambos y evitar que se deteriore vuestra relación, entonces te encontrarás con que tus genitales están contraídos y posiblemente te duela al hacerlo o no sea tan placentero como solía ser en ocasiones anteriores. Tener sexo y estar estresada son dos estados incompatibles.

Paralelamente a lo que hemos hablado hasta ahora, nos encontramos con el otro componente de la pareja, que echa de menos la vida sexual activa y que de vez en cuando te recuerda que le des el pistoletazo de salida para dar rienda suelta a su testosterona acumulada.

En este momento, es importante que haya una comunicación abierta y fluida, donde podáis expresar lo que sentis en cada momento, para que el otro, que no es adivino, pueda entenderte. Ambos tendréis que hacer un ejercicio de infinita paciencia.

Puede que el escaso sexo que tengáis, ya no sea como el de antes, que sea menos placentero incluso pueda ser algo doloroso, por no existir la lubricación necesaria, y puede también que el orgasmo no llegue.

Si algunas o todas estas situaciones te suenan, te dejo alguna pauta que te puede ayudar en estos momentos;

Piensa que lo más importante de ese momento de sexo con tu pareja, es la conexión entre ambos, dadles importancia a los besos, caricias, palabras bonitas. Seguramente habrás oído hablar mil veces de los preliminares, aquellos que sí hacíais cuando os tomabais el sexo de otra forma, sin que fuera un medio para alcanzar un fin.

Si puedes disfrutar con tu pareja de estos momentos, aunque después no haya penetración, sería fantástico para afianzar el vínculo entre vosotros.

A medida que pasen los días y los encuentros se sucedan, podéis seguir avanzando, de manera pausada, siempre sin forzar y teniendo en cuenta los sentimientos del compañero.

Y si pasa el tiempo y consideráis que es un problema que no conseguís solventar vosotros solos y os apetece trabajar, podéis acudir a un terapeuta de pareja que os ayude a crear un clima emocional necesario, para sentiros cómodos y asumir pequeños cambios, que os ayuden a explorar y experimentar las emociones junto con la sexualidad, y crear pautas nuevas para fomentar un vinculo más seguro.

Si crees que este post puede ayudar a otras personas, puedes compartirlo en las redes sociales.

Gracias por compartir.

Olivia de Prado

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