Desmontando los discurSOS alarmistas: La Infertilidad es una enfermedad. La Reproducción Asistida, un tratamiento.
En los últimos días hemos asistido a un fenómeno tristemente recurrente: la demagogia pseudo-científica disfrazada de sabiduría.
Una psiquiatra de conocido prestigio ha incendiado las redes al publicar que existe un elevadísimo porcentaje de niñ@s nacid@s por Reproducción Asistida con “defectos físicos y emocionales».
Su publicación se introducía con este título: “Los niños y niñas concebidos por RMA (Reproducción Médicamente Asistida), ya sea por IsA, FIV o ICSI tienen, desde su concepción, un aumento de riesgo de padecer defectos en el desarrollo y de sufrir enfermedades graves”. Una afirmación no sólo alejada de la realidad, sino también deficientemente argumentada, basándose en un sólo estudio. Ni meta-análisis, ni revisiones sistemáticas, ni consenso internacional. Un estudio. Uno. El de un Filosofo y biólogo experto en bioética, quien dice haber contrastado la información.
Y ya con eso, la citada psiquiatra, se construye un discurso alarmista.
Un discurso que comienza hablando de «engañar a potenciales clientes», «cáncer de ovario» y «explotación reproductiva» entre otras lindeces; y lo termina, como no, aprovechando el tirón para vender su empresa (S.L bajo el nombre Instituto), que también se dedica a vender, en este caso, cursos de formación, de los cuales yo misma he sido partícipe.
Lo grave no es sólo la falta de rigor científico.
Lo grave es que hay una campaña orquestada para demonizar la Reproducción Asistida y la donación de gametos que sirve, una vez más, para controlar el cuerpo de las mujeres.
El relato no es nuevo:
“Mercantilización del cuerpo”, “industria reproductiva”, “atentado contra la naturaleza”.
Lo que jamás se incorpora a ese discurso es el contexto real:
- Que hoy una parte nada desdeñable de las familias tienen hijos gracias a la Medicina Reproductiva.
- Que llegamos tarde a la maternidad por motivos económicos, sociales, culturales
- Que la Infertilidad es una enfermedad.
- Que la Reproducción Asistida da respuesta médica a esa enfermedad. Igual que la dermatología atiende una patología cutánea. O la cardiología una patología cardíaca.
No hay moral ahí.
Hay salud.
Hay evidencia.
Hay pacientes.
Lo más doloroso de esta semana para quienes trabajamos en Salud Mental Perinatal y en Infertilidad no ha sido leer el discurso.
Ha sido reparar el daño que éste ha generado.
En consulta he tenido que sostener lágrimas de mujeres que preguntaban si sus hijos “podrían ser menos perfectos o tener en un futuro enfermedades graves”, así como si ellas “habían hecho mal» eligiendo ese camino, no por gusto, sino por necesidad. He tenido incluso que ver cómo una persona que colaboraba en mi equipo decidió abandonar hace un par de días por “diferencia de opiniones” ante mi posición firme en defensa de la Medicina Reproductiva. Y sí, seguiré siendo firme, porque una de las razones de mi labor diaria se centra en acompañar a quienes transitan la Infertilidad.
Porque cada vez que criminalizan la Reproducción Asistida, se ataca a quienes hemos atravesado uno de los procesos más duros emocionalmente que existen. La infertilidad es una realidad. La infertilidad es un acontecimiento vital tan estresante que, en muchas ocasiones, llega a ser traumático.
Y aquí hablo también en primera persona.
Porque yo también atravesé la infertilidad.
Porque yo también necesité de la Medicina Reproductiva para ser madre.
Porque sé lo que implica ese camino.
Porque sé la vulnerabilidad que se siente cuando te dicen “tu cuerpo no puede, o no sirve”.
La Reproducción Asistida NO es un capricho.
Es, para miles de personas, una tabla salvavidas.
Cada día me levanto con un gran propósito, sanar y reparar la heridas que nos deja esta enfermedad, muchas veces silente, la INFERTILIDAD.
Seguiré defendiendo, con uñas y dientes, a quienes decidan recurrir a ella para sortear los obstáculos de una enfermedad que sigue siendo un tabú social.
La Medicina Reproductiva no necesita discursos populistas.
Necesita respeto, evidencia y responsabilidad.
Y la Salud Mental Perinatal tampoco puede ser utilizada como arma ideológica.
No quiero terminar, sin dejar en el aire estas dos preguntas, para quien corresponda:
¿Si tú hubieras sido una de ellas, cómo te sentirías después de leer dicho artículo,
¿Si llegara a tu consulta una mujer que ha decidido recurrir a la Reproducción Asistida, cuales serían tus palabras hacia ella?
Olivia de Prado
Psicóloga Perinatal, especialista en Infertilidad y Reproducción Asistida.
Nº Colegiada: BI04350
www.psicologiainfertilidad.com
www.habittatsalud.com
Añade aquí tu texto de cabecera
En los últimos días hemos asistido a un fenómeno tristemente recurrente: la demagogia pseudo-científica disfrazada de sabiduría.
Una psiquiatra de conocido prestigio ha incendiado las redes al publicar que existe un elevadísimo porcentaje de niñ@s nacid@s por Reproducción Asistida con “defectos físicos y emocionales».
Su publicación se introducía con este título: “Los niños y niñas concebidos por RMA (Reproducción Médicamente Asistida), ya sea por IsA, FIV o ICSI tienen, desde su concepción, un aumento de riesgo de padecer defectos en el desarrollo y de sufrir enfermedades graves”. Una afirmación no sólo alejada de la realidad, sino también deficientemente argumentada, basándose en un sólo estudio. Ni meta-análisis, ni revisiones sistemáticas, ni consenso internacional. Un estudio. Uno. El de un Filosofo y biólogo experto en bioética, quien dice haber contrastado la información.
Y ya con eso, la citada psiquiatra, se construye un discurso alarmista.
Un discurso que comienza hablando de «engañar a potenciales clientes», «cáncer de ovario» y «explotación reproductiva» entre otras lindeces; y lo termina, como no, aprovechando el tirón para vender su empresa (S.L bajo el nombre Instituto), que también se dedica a vender, en este caso, cursos de formación, de los cuales yo misma he sido partícipe.
Lo grave no es sólo la falta de rigor científico.
Lo grave es que hay una campaña orquestada para demonizar la Reproducción Asistida y la donación de gametos que sirve, una vez más, para controlar el cuerpo de las mujeres.
El relato no es nuevo:
“Mercantilización del cuerpo”, “industria reproductiva”, “atentado contra la naturaleza”.
Lo que jamás se incorpora a ese discurso es el contexto real:
- Que hoy una parte nada desdeñable de las familias tienen hijos gracias a la Medicina Reproductiva.
- Que llegamos tarde a la maternidad por motivos económicos, sociales, culturales
- Que la Infertilidad es una enfermedad.
- Que la Reproducción Asistida da respuesta médica a esa enfermedad. Igual que la dermatología atiende una patología cutánea. O la cardiología una patología cardíaca.
No hay moral ahí.
Hay salud.
Hay evidencia.
Hay pacientes.
Lo más doloroso de esta semana para quienes trabajamos en Salud Mental Perinatal y en Infertilidad no ha sido leer el discurso.
Ha sido reparar el daño que éste ha generado.
En consulta he tenido que sostener lágrimas de mujeres que preguntaban si sus hijos “podrían ser menos perfectos o tener en un futuro enfermedades graves”, así como si ellas “habían hecho mal» eligiendo ese camino, no por gusto, sino por necesidad. He tenido incluso que ver cómo una persona que colaboraba en mi equipo decidió abandonar hace un par de días por “diferencia de opiniones” ante mi posición firme en defensa de la Medicina Reproductiva. Y sí, seguiré siendo firme, porque una de las razones de mi labor diaria se centra en acompañar a quienes transitan la Infertilidad.
Porque cada vez que criminalizan la Reproducción Asistida, se ataca a quienes hemos atravesado uno de los procesos más duros emocionalmente que existen. La infertilidad es una realidad. La infertilidad es un acontecimiento vital tan estresante que, en muchas ocasiones, llega a ser traumático.
Y aquí hablo también en primera persona.
Porque yo también atravesé la infertilidad.
Porque yo también necesité de la Medicina Reproductiva para ser madre.
Porque sé lo que implica ese camino.
Porque sé la vulnerabilidad que se siente cuando te dicen “tu cuerpo no puede, o no sirve”.
La Reproducción Asistida NO es un capricho.
Es, para miles de personas, una tabla salvavidas.
Cada día me levanto con un gran propósito, sanar y reparar la heridas que nos deja esta enfermedad, muchas veces silente, la INFERTILIDAD.
Seguiré defendiendo, con uñas y dientes, a quienes decidan recurrir a ella para sortear los obstáculos de una enfermedad que sigue siendo un tabú social.
La Medicina Reproductiva no necesita discursos populistas.
Necesita respeto, evidencia y responsabilidad.
Y la Salud Mental Perinatal tampoco puede ser utilizada como arma ideológica.
No quiero terminar, sin dejar en el aire estas dos preguntas, para quien corresponda:
¿Si tú hubieras sido una de ellas, cómo te sentirías después de leer dicho artículo,
¿Si llegara a tu consulta una mujer que ha decidido recurrir a la Reproducción Asistida, cuales serían tus palabras hacia ella?
Olivia de Prado
Psicóloga Perinatal, especialista en Infertilidad y Reproducción Asistida.
Nº Colegiada: BI04350
www.psicologiainfertilidad.com
www.habittatsalud.com
