Olivia de Prado

Tratar la Infertilidad es un derecho, no un capricho.

Soy psicóloga perinatal, trabajo en el ámbito de la Infertilidad y la Medicina Reproductiva hace más de 10 años y conozco cómo se trabaja dentro de este área.

Este conocimiento viene determinado por tres factores principalmente: uno, porque he estudiado un Master en Infertilidad, profundizando en aspectos médicos, legales y emocionales; dos, porque he trabajado durante 6 años en una clínica de Reproducción Asistida, tiempo suficiente para conocer las tripas de la clínica; y tres, porque he sido paciente de R.A.

Con todo esto quiero decir que tengo un conocimiento muy profundo en el campo, que no estoy hablando de algo que he escuchado ni leído, sino mamado y vivido.

La Medicina Reproductiva, como cualquier otra especialidad de la medicina, ha sido investigada, es legal, y se pone al servicio de las personas que, por cualquier patología en su aparato reproductor, necesitan recurrir a este tipo de técnicas para hacer frente a una enfermedad llamada Infertilidad.

Empecemos quizás por esto, por reconocer la Infertilidad como una enfermedad.

Afortunadamente vivimos en una era en la que la medicina ha evolucionado tanto que es capaz de ayudar a personas o parejas que desean formar una familia con hijos biológicos, pero que, por sus circunstancias físicas, no pueden hacerlo de manera natural. No ocurría así en otras épocas, en las que las mujeres que querían ser madres y se encontraban con dificultades reproductivas, no pudieron hacer nada por ello.

Antes, la gente también moría de tuberculosis, y ahora no se nos ocurriría no dar acceso a una posibilidad de tratamiento a una persona con esta enfermedad si quisiera tratarse para ella. Si esto es así, ¿Por qué cuestionamos tanto la Reproducción Asistida? ¿No es poner al servicio de las personas enfermas la posibilidad de tratarse?

Estoy harta de escuchar comentarios demonizando la Reproducción Asistida.

Estoy harta de escuchar comentarios cuestionando la manera de funcionar en las clínicas de Reproducción Asistida.

Estoy harta de escuchar comentarios denostando la gameto donación.

Estoy harta de que se les haga sentir culpables a las personas que han optado por este camino, tanto pacientes como donantes.

¿Alguien ha pensado en el daño psicológico que se está causando a las miles de personas que en el mundo recurren a este tipo de técnicas? Recordemos que hay un 17% de personas infértiles en la sociedad actualmente, es decir, 1 de cada 6.

Porque me parece que en lugar de trabajar a favor de sostener a las personas que sufren una enfermedad como la Infertilidad, se les está, no solo juzgando, sino también culpabilizando.

Esas que abogan por el cuidado de la salud mental de las personas, ¿se han parado un momento a pensar que sus palabras están causando más daño que beneficio?

En los últimos años estoy siendo espectadora de una campaña maquiavélica en contra de la Medicina Reproductiva por un grupo de activistas que; no digo que no tengan su formación; están perjudicando seriamente la salud mental de las madres, de los padres, de las familias y de los bebés que nacen mediante este tipo de técnicas.

Estas personas están utilizando un lenguaje poco adecuado, acuñando términos que no se corresponden con la realidad, confundiendo a las personas y generando una sensación de indefensión absoluta. ¿A quién en su sano juicio se le ocurre llamar a una mujer o a un hombre donante de gametos, madre o padre de esos bebés?. ¿En serio?, ¿madre?, ¿padre?

Oigan ustedes, hagan el favor de hablar con propiedad, la madre biológica es la que gesta y la madre adoptiva es aquella que adopta a un hijo que ha gestado otra mujer. PUNTO.

¿De verdad alguien piensa que las mujeres que donan óvulos y los hombres que donan esperma son madres y padres?, ¿de verdad alguien piensa que esas personas donantes van dejando hijos por ahí desperdigados, como he llegado a oír?, ¿de verdad se cree que los bebés que nacen a través de este tipo de técnicas tienen otros padres que no son los suyos?, ¿de verdad se está aportando toda la información?, ¿o lo que se pretende es generar confusión?

¿De verdad con este tipo de comentarios se quiere cuidar la salud mental perinatal? No tengo más preguntas señoría.

Todos estos comentarios desafortunados, rebuscados e intencionados les hacen sentir culpables y confusas a todas aquellas personas que, por el simple hecho de haber tenido que acudir a la Medicina (en este caso Reproductiva) por tener una enfermedad llamada Infertilidad; y después de haber vivido una de las etapas, me atrevería a decir, más duras de sus vidas; tienen que preguntarse si hicieron bien o mal por haber tenido que recurrir a este tipo de técnicas.

No podemos olvidarnos de los bebés que, por haber nacido mediante Reproducción Asistida, sea cual sea la técnica utilizada, podrían cuestionarse la ética tras la decisión de sus padres de traerles al mundo. ¿Queremos aportar salud mental a las familias, o queremos causar un dolor irreparable en las personas que las conforman?

Por otro lado, tampoco podemos apartar la mirada de las profesionales que trabajan en este campo por vocación, y que dedican una parte muy importante de sus vidas a curar a personas enfermas, que tienen el mismo derecho a ser tratadas que si tuvieran cualquier otra enfermedad más visible o aceptada socialmente.

Estoy harta de escuchar que se mercantiliza con gametos. ¿Mercantilizar?

¿Acaso también consideramos que cuando se adopta a un niño o niña se está mercantilizando porque estás aportando una cantidad económica por las gestiones que requiere todo el proceso? ¡No! jamás se nos ocurriría decir esto en voz alta, porque se estaría hablando de algo que no es cierto, ¿verdad? A nadie en su sano juicio se le ocurriría decir que la adopción es una compra de bebés, ¿o acaso sí?

Entonces, ¿por qué hablamos de mercantilización cuando hay una donación de gametos?

Y ahora saldrán con que existen las donaciones de órganos gratuitas. Sí, pero éstas son métodos infinitamente menos invasivos que una donación de gametos o las personas donantes han fallecido previamente.

La aportación económica no es para comprar, sino para compensar el trastorno ocasionado por dejar de acudir al trabajo, el estudio, o los cuidados que se necesitan tras acudir a continuas revisiones médicas o pasar por el quirófano.

Vivimos en un país donde tenemos la gran suerte de tener medios además de libertad para decidir lo que cada uno quiera hacer con su vida. Respetemos las decisiones ajenas, tratando de evitar lapidar a las personas enfermas con Infertilidad.

Por favor, basta ya de juzgar. Los juicios causan daños irreparables.

Basta ya de hacer sentir mal a mujeres y a hombres que han tenido hijos a través de gameto donación.

Basta ya de hacer sentir culpable a la persona que dona gametos, nadie le lleva a la clínica de la oreja y se explica previamente lo que implica todo el proceso. Ellos y ellas eligen libremente.

Estamos en el primer mundo y nadie se cree que una persona donante de gametos puede vivir de esto. Hablemos claro, y aportemos toda la información. ¿Se sabe que no hay un número de donaciones tope, pero sí un número de hijos nacidos vivos tras cada donación?. Toda esta información queda recogida en un documento legal.

A mí me parece que esta campaña contra la gametodonación, tiene unos fines ocultos, que no son más que ir directamente en contra de la Medicina Reproductiva, con el argumento de explotación femenina, ya que hay mayor número de tratamientos de ovodonación que de espermiodonación.

La finalidad de esta campaña no es otra que abolir el anonimato en las donaciones, lo que reducirá el número de éstas y la Reproducción Asistida se verá comprometida.

La mayor parte de los tratamientos que se hacen en las clínicas de R.A proceden de gameto donaciones, puesto que la media de edad de las mujeres cuando llegan a la maternidad está por encima de los 38. Cuando el aparato reproductor ya está en declive.

Aun así, a parte de la edad materna, hay un número nada desdeñable de pacientes jóvenes que también recurren a la ovodonación por otro tipo de factores que no son la edad, como pueden ser: las madres solas por elección, las mujeres con endometriosis o con enfermedades autoinmunes, las personas estériles tras sufrir un tratamiento para el cáncer, o un sinfín de enfermedades que impiden la reproducción natural.

¿No sería más productivo centrarnos en hacer prevención?, ¿y tratar de informar tanto a mujeres como hombres de las dificultades con las que podrían encontrarse a lo largo de su vida en la etapa reproductiva, para que cada uno haga lo que considere con la información con la que cuente?

Si se trabajara con mujeres jóvenes en prevención, a nivel informativo, quizás algunas personas no llegarían tarde a la maternidad o quizás sí, porque hay muchos otros factores que influyen en la salud reproductiva.

¿Imaginas tener una enfermedad y no poder acceder a un tratamiento médico?

Tratar una enfermedad, cualquiera que sea, es un derecho, no un capricho.

Tratar la infertilidad, con la técnica más conveniente, es un derecho, no un capricho.

 

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Tratar la Infertilidad es un derecho, no un capricho.

Soy psicóloga perinatal, trabajo en el ámbito de la Infertilidad y la Medicina Reproductiva hace más de 10 años y conozco cómo se trabaja dentro de este área.

Este conocimiento viene determinado por tres factores principalmente: uno, porque he estudiado un Master en Infertilidad, profundizando en aspectos médicos, legales y emocionales; dos, porque he trabajado durante 6 años en una clínica de Reproducción Asistida, tiempo suficiente para conocer las tripas de la clínica; y tres, porque he sido paciente de R.A.

Con todo esto quiero decir que tengo un conocimiento muy profundo en el campo, que no estoy hablando de algo que he escuchado ni leído, sino mamado y vivido.

La Medicina Reproductiva, como cualquier otra especialidad de la medicina, ha sido investigada, es legal, y se pone al servicio de las personas que, por cualquier patología en su aparato reproductor, necesitan recurrir a este tipo de técnicas para hacer frente a una enfermedad llamada Infertilidad.

Empecemos quizás por esto, por reconocer la Infertilidad como una enfermedad.

Afortunadamente vivimos en una era en la que la medicina ha evolucionado tanto que es capaz de ayudar a personas o parejas que desean formar una familia con hijos biológicos, pero que, por sus circunstancias físicas, no pueden hacerlo de manera natural. No ocurría así en otras épocas, en las que las mujeres que querían ser madres y se encontraban con dificultades reproductivas, no pudieron hacer nada por ello.

Antes, la gente también moría de tuberculosis, y ahora no se nos ocurriría no dar acceso a una posibilidad de tratamiento a una persona con esta enfermedad si quisiera tratarse para ella. Si esto es así, ¿Por qué cuestionamos tanto la Reproducción Asistida? ¿No es poner al servicio de las personas enfermas la posibilidad de tratarse?

Estoy harta de escuchar comentarios demonizando la Reproducción Asistida.

Estoy harta de escuchar comentarios cuestionando la manera de funcionar en las clínicas de Reproducción Asistida.

Estoy harta de escuchar comentarios denostando la gameto donación.

Estoy harta de que se les haga sentir culpables a las personas que han optado por este camino, tanto pacientes como donantes.

¿Alguien ha pensado en el daño psicológico que se está causando a las miles de personas que en el mundo recurren a este tipo de técnicas? Recordemos que hay un 17% de personas infértiles en la sociedad actualmente, es decir, 1 de cada 6.

Porque me parece que en lugar de trabajar a favor de sostener a las personas que sufren una enfermedad como la Infertilidad, se les está, no solo juzgando, sino también culpabilizando.

Esas que abogan por el cuidado de la salud mental de las personas, ¿se han parado un momento a pensar que sus palabras están causando más daño que beneficio?

En los últimos años estoy siendo espectadora de una campaña maquiavélica en contra de la Medicina Reproductiva por un grupo de activistas que; no digo que no tengan su formación; están perjudicando seriamente la salud mental de las madres, de los padres, de las familias y de los bebés que nacen mediante este tipo de técnicas.

Estas personas están utilizando un lenguaje poco adecuado, acuñando términos que no se corresponden con la realidad, confundiendo a las personas y generando una sensación de indefensión absoluta. ¿A quién en su sano juicio se le ocurre llamar a una mujer o a un hombre donante de gametos, madre o padre de esos bebés?. ¿En serio?, ¿madre?, ¿padre?

Oigan ustedes, hagan el favor de hablar con propiedad, la madre biológica es la que gesta y la madre adoptiva es aquella que adopta a un hijo que ha gestado otra mujer. PUNTO.

¿De verdad alguien piensa que las mujeres que donan óvulos y los hombres que donan esperma son madres y padres?, ¿de verdad alguien piensa que esas personas donantes van dejando hijos por ahí desperdigados, como he llegado a oír?, ¿de verdad se cree que los bebés que nacen a través de este tipo de técnicas tienen otros padres que no son los suyos?, ¿de verdad se está aportando toda la información?, ¿o lo que se pretende es generar confusión?

¿De verdad con este tipo de comentarios se quiere cuidar la salud mental perinatal? No tengo más preguntas señoría.

Todos estos comentarios desafortunados, rebuscados e intencionados les hacen sentir culpables y confusas a todas aquellas personas que, por el simple hecho de haber tenido que acudir a la Medicina (en este caso Reproductiva) por tener una enfermedad llamada Infertilidad; y después de haber vivido una de las etapas, me atrevería a decir, más duras de sus vidas; tienen que preguntarse si hicieron bien o mal por haber tenido que recurrir a este tipo de técnicas.

No podemos olvidarnos de los bebés que, por haber nacido mediante Reproducción Asistida, sea cual sea la técnica utilizada, podrían cuestionarse la ética tras la decisión de sus padres de traerles al mundo. ¿Queremos aportar salud mental a las familias, o queremos causar un dolor irreparable en las personas que las conforman?

Por otro lado, tampoco podemos apartar la mirada de las profesionales que trabajan en este campo por vocación, y que dedican una parte muy importante de sus vidas a curar a personas enfermas, que tienen el mismo derecho a ser tratadas que si tuvieran cualquier otra enfermedad más visible o aceptada socialmente.

Estoy harta de escuchar que se mercantiliza con gametos. ¿Mercantilizar?

¿Acaso también consideramos que cuando se adopta a un niño o niña se está mercantilizando porque estás aportando una cantidad económica por las gestiones que requiere todo el proceso? ¡No! jamás se nos ocurriría decir esto en voz alta, porque se estaría hablando de algo que no es cierto, ¿verdad? A nadie en su sano juicio se le ocurriría decir que la adopción es una compra de bebés, ¿o acaso sí?

Entonces, ¿por qué hablamos de mercantilización cuando hay una donación de gametos?

Y ahora saldrán con que existen las donaciones de órganos gratuitas. Sí, pero éstas son métodos infinitamente menos invasivos que una donación de gametos o las personas donantes han fallecido previamente.

La aportación económica no es para comprar, sino para compensar el trastorno ocasionado por dejar de acudir al trabajo, el estudio, o los cuidados que se necesitan tras acudir a continuas revisiones médicas o pasar por el quirófano.

Vivimos en un país donde tenemos la gran suerte de tener medios además de libertad para decidir lo que cada uno quiera hacer con su vida. Respetemos las decisiones ajenas, tratando de evitar lapidar a las personas enfermas con Infertilidad.

Por favor, basta ya de juzgar. Los juicios causan daños irreparables.

Basta ya de hacer sentir mal a mujeres y a hombres que han tenido hijos a través de gameto donación.

Basta ya de hacer sentir culpable a la persona que dona gametos, nadie le lleva a la clínica de la oreja y se explica previamente lo que implica todo el proceso. Ellos y ellas eligen libremente.

Estamos en el primer mundo y nadie se cree que una persona donante de gametos puede vivir de esto. Hablemos claro, y aportemos toda la información. ¿Se sabe que no hay un número de donaciones tope, pero sí un número de hijos nacidos vivos tras cada donación?. Toda esta información queda recogida en un documento legal.

A mí me parece que esta campaña contra la gametodonación, tiene unos fines ocultos, que no son más que ir directamente en contra de la Medicina Reproductiva, con el argumento de explotación femenina, ya que hay mayor número de tratamientos de ovodonación que de espermiodonación.

La finalidad de esta campaña no es otra que abolir el anonimato en las donaciones, lo que reducirá el número de éstas y la Reproducción Asistida se verá comprometida.

La mayor parte de los tratamientos que se hacen en las clínicas de R.A proceden de gameto donaciones, puesto que la media de edad de las mujeres cuando llegan a la maternidad está por encima de los 38. Cuando el aparato reproductor ya está en declive.

Aun así, a parte de la edad materna, hay un número nada desdeñable de pacientes jóvenes que también recurren a la ovodonación por otro tipo de factores que no son la edad, como pueden ser: las madres solas por elección, las mujeres con endometriosis o con enfermedades autoinmunes, las personas estériles tras sufrir un tratamiento para el cáncer, o un sinfín de enfermedades que impiden la reproducción natural.

¿No sería más productivo centrarnos en hacer prevención?, ¿y tratar de informar tanto a mujeres como hombres de las dificultades con las que podrían encontrarse a lo largo de su vida en la etapa reproductiva, para que cada uno haga lo que considere con la información con la que cuente?

Si se trabajara con mujeres jóvenes en prevención, a nivel informativo, quizás algunas personas no llegarían tarde a la maternidad o quizás sí, porque hay muchos otros factores que influyen en la salud reproductiva.

¿Imaginas tener una enfermedad y no poder acceder a un tratamiento médico?

Tratar una enfermedad, cualquiera que sea, es un derecho, no un capricho.

Tratar la infertilidad, con la técnica más conveniente, es un derecho, no un capricho.

 

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